De las cosas que me gustan (y que puedo confesar), una es la Fórmula Uno.
Dentro de ese circo que mueve parafernalia por millones y millones de Euros, hay joyas que no hacen más que hacerme reafirmar que -al final de todo- siempre está el hombre para hacer la diferencia.
Lo vimos con Senna, antes con Villeneuve, y en los albores de la categoría, con el Quíntuple.
Y es tan cierto que el hombre siempre hará la diferencia, como que esa diferencia puede ser para mejor, o para peor.
Sabiendo esto, lean lo que dijo Fernando Alonso al describir su situación en la largada del Gran Premio de Australia:
“Pensé en coger el interior y evitar el accidente, pero ví que Nakajima estaba detrás y seguramente me hubiese llevado por delante”.
Gracias por la magia, Fernando.
Gracias por la magia, Kasuki. Sos digno hijo de Satoru.
Gracias thecantersport por la publicación de la nota.