Archivo de Marzo 2009

Alfonso s’Entrega

Marzo 31, 2009

Salimos de una guerra, y los primeros rayos de una tibia democracia comenzaron a templar nuestro ánimo. Era necesario haber estado distraído los últimos ciento setenta años de historia, para pensar que el solo hecho de votar nos colocaría en situación de convertirnos en una de las potencias económicas, sociales, tecnológicas o industriales de la tierra.

Y ahí estaba él, con sus trajes de dos botones de clase media, con su bigote y su saludo triunfal. Nos prometía mucho … ¿quién no?, pero más allá de sus palabras, sabíamos que con él buscaríamos la paz.

El 10 de diciembre de 1983 fue un día de fiesta. Fue el día donde la esperanza se instaló en todos los corazones. Eramos democráticamente demasiado jóvenes como para el cinismo. Entonces, queríamos creer y creímos que con la democracia se come, se cura y se educa. Después nos enteraríamos que entre lo programático y lo instrumental, existen muchos factores que influyen, y que los que más influyen, y cada vez más, son los mismos políticos. Decir que esa influencia es excluyente, sería lavarnos las manos, pero ….

El 9 de Julio de 1989, Alfonso entregó el bastón presidencial, manija simbólica de una sartén que tal vez nunca más tuvo  desde 1985.

Después fue vituperado, defenestrado, humillado y ridiculizado; y varios fuimos cómplices, desde la agresión o desde el silencio.

Nada de lo que siguió fue mejor. Nada de lo que viene parece serlo. Vamos camino a ser un territorio sin ley, un rejunte sin nacionalidad. Acaso estamos viviendo el mismo proceso que Australia, pero a la inversa.

Gracias, Raúl, por la esperanza a borbotones. La historia te juzgará más allá de los ecos del Pacto de Olivos, de la Obediencia Debida y el Punto Final, del Cáncer y del Juicio a las Juntas; y creo que en esa oportunidad, se dirá de vos que tuviste todo para cambiar las cosas, pero -como dijiste en tu último discurso presidencial- no supiste, no quisiste o no pudiste.

Con todo el pueblo detrás tuyo, eso no era excusa.

¡Qué frase!

Marzo 30, 2009

De las cosas que me gustan (y que puedo confesar), una es la Fórmula Uno.

Dentro de ese circo que mueve parafernalia por millones y millones de Euros, hay joyas que no hacen más que hacerme reafirmar que -al final de todo- siempre está el hombre para hacer la diferencia.

Lo vimos con Senna, antes con Villeneuve, y en los albores de la categoría, con el Quíntuple.

Y es tan cierto que el hombre siempre hará la diferencia, como que esa diferencia puede ser para mejor, o para peor.

Sabiendo esto, lean lo que dijo Fernando Alonso al describir su situación en la largada del Gran Premio de Australia:

“Pensé en coger el interior y evitar el accidente, pero ví que Nakajima estaba detrás y seguramente me hubiese llevado por delante”.

Gracias por la magia, Fernando.

Gracias por la magia, Kasuki. Sos digno hijo de Satoru.

Gracias thecantersport por la publicación de la nota.

Temas inéditos de cantantes famosos

Marzo 17, 2009

Por esas cosas del marketing, o simplemente por caprichos de sus autores, hay una lista de temas compuestos o ejecutados por cantantes famosos, que difícilmente lleguen a ver la luz.

Aquí les dejo un listado correspondiente a Ricardo Arjona. Lo conseguí haciéndome pasar por él. Tuve que garcharme a la portera de la discográfica, que mientras baldeaba las escaleras me encontró husmeando

Estos son los temas:

1º) La dama de las patas de gallo
2º) Princesa de la celulitis
3º) La niña que no acaba
4º) Tengo un quiste en el huevo izquierdo
5º) Cago con sangre
6º) Te enlecho la sábana de abajo
7º) De la calentura se me escapó un pedo
8º) Pagá vos el telo que vengo muerto
9º) Si querés que baje enjuagate la argoya
10º) Sacate los postizos y tirame la goma

Los días más tristes de los años más felices

Marzo 10, 2009

Fueron siete largos años … siete.

Años en los que, creyendo que se debía a las bondades de Córdoba, ansiaba estar de vacaciones.

Años en los que, hiciera lo que hiciera, era lo que era.

No la pasé nada bien en la escuela primaria. No.

Sería porque al principio debía pararme al lado del pupitre para escribir, o porque la maestra dejó que todos se burlaran cuando -en primer grado- conté que había faltado porque tenía cien grados de fiebre.

Sería porque mi cumpleaños caía en las vacaciones, y entonces no había torta y caramelos en el aula.

Sería porque no me gustaba hacer la tarea de Manualidades, y en segundo grado tuve un “Insuficiente”

Sería porque me cortaba el pelo mi vieja, y me vestía con lo que heredaba de mis hermanos.

Sería porque era medio fulero, y entonces no atraía a las maestras.

Sería porque una vez tuve piojos

Tal vez.

Lo cierto es que me tomaron de punto esos siete años..

Hablo de mis compañeros …

… de las maestras …

… de la Regente …

… hasta del portero.

Nunca fui San Martín …

… ni siquiera granadero.

Una vez fui soldado realista, y para morir bajo la bayoneta de Mariana Velez.

La cosa es que la pasé muy mal, pero me hizo muy bien.

Cambiar de escuela para cursar la secundaria en otro lado, fue más una cuestión de estrategia que un tema de vocación.

La señal llegó rápido.

En el exámen de ingreso, el langa del grado (que también estaba cambiando de escuela -por vocación-), ese que una vez  me dictó todas las respuestas incorrectas en una prueba de matemáticas de un no muy lejano quinto grado, quiso sentarse al lado mío.

“Como una broma más”, pensaba yo.

Comenzó el examen y notaba que mi compañero estaba muy nervioso. Veo su hoja, y advierto que había cometido un error. En vez de trazar un círculo de seis centímetros de diámetro, trazó uno de seis centímetros de radio.

Le soplé la respuesta correcta, y tuvo tiempo de corregir el error.

Eso le permitió alcanzar justo los puntos que necesitaba para ingresar a la Secundaria. Por mi parte, yo logré alcanzar la segunda calificación más alta del examen.

A partir de segundo año seríamos compañeros, y hacia cuarto, casi amigos. Hoy es una de las personas que recuerdo con más cariño.

Hace poco lo encontré en Facebook. Y con él, a muchos de mis compañeros de la primaria.

Me da gusto estar en contacto con ellos, pero no termino de descifrar el por qué.

Tal vez, por esa tendencia a idealizar el pasado.

Probablemente, porque esos recuerdos ingratos también disparan las memorias de las delicias de mi niñez.

Acaso, porque estoy felíz con mi vida, y me gustaría que vean que no soy el perdedor que ellos creían.

Si me contacto con ellos por esto último, será que estaban en lo cierto.

En todo caso, estoy contento, sobre todo porque en todas las fotos que subieron, se acordaron de mi apellido.