Archivo de Noviembre 2008

Hace dos años … que fue el pintor

Noviembre 27, 2008

Hoy estuve presente en un acto protocolar de la Policía de Córdoba.

La primer sorpresa que me llevé fue el escuchar a un alto jefe policial decir en su discurso que “le pesa a la policía los muchos y graves errores que cometió en la preservación del lugar del hecho Dalmasso”.

La segunda sorpresa, fue ver a ese mismo alto jefe policial (un top five, como para ponerlo en contexto) agradecer emocionado hasta las lágrimas que el Poder Judicial, a través del Instituto de Formación e Investigación de la Dirección General de Policía Judicial, y más puntualmente, de su titular Jorge Buteler (un grande, y fielmente secundado por el Buho Castelló), haya tenido la iniciativa, a partir de ese suceso, de empeñarse en educar a los policías para que dicha situación no se repita.

“No nos dejaron solos”, fue el agradecido resumen.

Todo muy bonito. Miremos hacia adelante. Pero habiendo pasado tantas cosas en el medio … ¿quién se va a animar a meter preso de nuevo al pintor?.

¿Y si en vez de investigación hiciéramos una encuesta?. ¿Quién mató a Norita?

¡Raulito no está solo!

Noviembre 18, 2008

Todavía les estoy debiendo una foto del niño que aparece en los frascos de la Mermelada Raulito.

No obstante eso, y sin que signifique renunciar a la búsqueda (a la que ustedes se podrían poner media pila y adherirse), en el lugar menos pensado encontré otro dibujito que da que hablar.

El fin de semana estuve en Colonia del Sacramento con mi señora esposa. Ese viaje me sirvió, entre otras cosas, para comprobar que los perros uruguayos son sumamente ortibas, y que el niño del logo de la tradicional cervecería charrúa “La Pasiva” es terriblemente puto.

Pero como dice el refrán, una imagen vale más que mil palabras.

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¿No ‘cierto?

Las frases más grossas de la historia de la música

Noviembre 12, 2008

Este es mi listado:

1º) Me compré un caballo,

de cartón pintado.

Se lo compré a Garbarino,

lo pagué al contado.

(Anselmo Lagar – Caballo de Tergopol).

2º) Hombre sentado ahí,

con su botella de Resero.

(Sumo – Mañana en el Abasto)

3º) Deshojaba noches cuando me esperaba como yo la espero,

llena de esperanzas como gaucho pobre cuando llega al pueblo.

(Homero Expósito – Flor de Lino)

4º) Y las novias del barrio dicen al mirar

“yo no soy para vos, nunca me has de besar”

(Alejandro Dolina – Está Lindo el Barrio)

5º) Qusiera vivír dos veces, para poder olvidarte

(Andrés Calamaro – Paloma)

6º) Si te veo ahora, aunque termine en un hospicio

tomo una botella … y juego a la botellita, con vos.

(Bersuit Vergarabat – Mi caramelo)

7º) Con Giacumín, el carbuña de la esquina

que tenía las hornallas llenas de hollín

y que jugó siempre de “half” izquierdo al lado mio, siempre, siempre…

tal vez, para estar más cerca de mi corazón

(Anibal Troilo – Nocturno a mi barrio)

8º) Hay un coso ‘al mercao’ que me mira

Es un gringo engrupido de criollo

Yo le pongo los ojos ‘pa arriba

Y endemientras la afano un repollo

(Fernando Ochoa – Pipistrela)

9º) Probamos con cogernos un linyera,

para que le diera pena pero no funcionó

(Zambayonny – La Incogible)

10º) Fina llovizna besando el cristal

Mayo, tristeza del jardín

(Walter Galíndez – Córdoba en Otoño)

Walter

Noviembre 11, 2008

Siempre postulé que los amigos que cosechamos en nuestros primeros años, son inigualables e insustituibles.

Walter integra ese catálogo desde mis 16 años de edad. A pesar de no vernos seguido (por razones estrictamente territoriales), cada encuentro es una fiesta, pero a la vez con ese halo de naturalidad que nos hace sentir a gusto, como si nos hubieramos visto el día anterior.

Aquí va una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Despedíamos el año 1993, y con las primeras copas de 1994, Walter y yo fuimos a saludar a la casa de mi novia, a quien él había conocido sólo unas horas antes.

Al llegar, nos encontramos con la escena típica. Jardín de la casa, mesa grande pródiga de pelotudeces para picar, y sobremesa (cómodamente) alargada. Ahí estaban mis cuñados y cuñadas, sus hijos, la abuela de mi novia, y en la cabecera, mi suegro.

Hombre muy particular, Don Raúl. Militar retirado con toda la cáscara del estereotipo. Serio, adusto, de pocas palabras. Años me tomaría confirmar que debajo de todo eso había una persona de una sensibilidad mayor. La cosa es que por ese entonces, para mi mi futuro suegro era de marmol y bronce.

Llegamos con Walter, y saludamos. Raúl le pidió a mi novia que trajera unas copas para nosotros, con lo que habilitaba tácitamente nuestra participación de la tertulia.

Llegaron las copas, se descorcharon unas botellas para brindar con “el muchacho” (ese era yo, en la época en que mi suegro simulaba no registrarme demasiado) … y llegó el momento fatal. Todas las miradas se posaron en mi, cada uno con su copa en la mano, a si que me largué. Propuse un brindis con los buenos deseos de siempre, a los que agregué una promesa que -parece- se imponía. Lo miré a mi suegro, y le dije, teniendo a todos como testigos, que probablemente ese año me iba a animar a pedirle la mano de Andrea.

¿Para qué?. La reacción de Walter fue inmediata, como si hubiera visto a un bebé gateando en la linea de marcha de un camión descontrolado. Se interpuso entre mi suegro y yo, y le espetó “NO SE LE OCURRA DÁRSELA QUE LA VA A USAR PARA MASTURBARSE”.

La falta de reacción de mi suegro me hizo pensar vanamente en que acaso no había escuchado la advertencia de Walter, pero mis esperanzas se fueron a la mierda cuando comencé a escuchar las risas de mi concuñado mayor. Entonces advertí en Raúl un breve pestañeo, y un cambio de dirección de su mirada (que tenía clavada en Walter). Se tomó un sorbo de espumante, y siguió como si nada, mientras que mi amigo, con la satisfacción del deber cumplido, se clavaba su bebida.

Muchos años después, y cuando la figura de suegro había cedido ante la de amigo, Raúl me dijo “buen hombre ese chico Walter, ¿no?”. Hasta su muerte, fue el único de mis amigos que mi suegro expreamente registraba.

Buen hombre ese chico Walter. Y sabio. Y leal. Advirtió a alguien que apenas conocía, lo que podía pasar si le confiaba a alguien como yo su tesoro más preciado.

Massa

Noviembre 2, 2008

Cuando nuestro favorito en la Fórmula Uno tiene un mal año, lo que nos queda es hacerle el aguante a cualquiera que le haga fuerza al que no queremos que gane.

Me pasé puteando a Ferrari durante la supremacía de la era Schumacher; y hoy lo puteo por los mocos que se mandaron para que -finalmente- Felipe Massa no llegar a campeón, y sí lo fuera el negro del orto.

Veremos cómo pinta el año próximo, con todas las fichas puestas en Fernando Alonso y su Renault (uno tiene su corazoncito, aunque mi garaje rebose de ovalos).

Y si Fernandito no tiene forma de hacer andar el Ika, habrán otros dieciocho a quien alentar, pasando seguramente por Sebastián Vettel y el eterno Jarno Trulli. Y si quiere que lo perdone, Timo Glock deberá -como mínimo- aprender a defender el puesto; hacerse de Independiente y correr con un casco rojo.

Disfrutá, morocho, pero la inmortalidad se gana así

o así