Archivo de Abril 2008

Luc de Saint Remy

Abril 3, 2008

Che, si están en Buenos Aires no sean shiomes y vayan a la presentación del libro de una amiga donde va a leer una amiga y que además son amigas entre ellas, y tienen otras amigas, a algunas de las cuales les gustan las amigas, pero a otras no, les gustan los muchachos. Aparte va a haber vino de honor y empanaditas (ricas). El libro vale 30 mangos. No sean ratas que se gastan más en revistas  para hacerse la paja.

El enlace es este http://laresacada.blogspot.com/

Utopías

Abril 3, 2008

Es jodido comprar utopías usadas, porque tienen mucho kilometraje y poco mantenimiento

La Plaza

Abril 2, 2008

2 de abril de 1982. Con mis once años a cuestas, fui esa mañana a la escuela. Allí, las blancas palomitas nos fuimos enterando que un “grupo de valientes defensores de la Patria” habían recuperado el territorio que por historia, derecho y tradición nos correspondía.

Más tarde, ya en casa, recuerdo ver por el Telefunken una plaza llena, y escuchar a mi viejo criticar el espontáneo acto de apoyo del pueblo, apenas tres días después de un paro general. Sin embargo, creo que compartía secretamente el júbilo de tantos, aunque sin el toque de histeria del momento, donde la bandera se confundía con la mascota del Mundial 78.

¿Qué voy a decir del “estamos ganando” y pelotudeces afines?. Recuerdo un miedo muy secreto y muy profundo, y a mi luchando para que por obra y gracia de la telepatía, mi pensamiento recurrente  no pasara a ser una brillante idea estratégica militar. Mi hermano clase 1963, exceptuado al haber sacado el número 177 en el sorteo … ¿podría terminar siendo carne de cañón?. Encima, él nos escribía desde Córdoba, comentando muy entusiasmado el ánimo de la gente ante la guerra, y escribiendo con letras de imprenta mayúsculas “MALVINAS ARGENTINAS”.

Pero un día, Puerto Argentino volvió a ser Port Stanley, las Malvinas Falcklands, y Menendez un asesino a su gusto … en las sombras.  La gente volvió a la plaza … ahora el pueblo -sorete-clase media-Renault 12 quería demostrar el repudio a ese gobierno que tantas veces en los últimos años había vivado … ¡qué país divino!.

La plaza vió casi dos años después a un tipo que desde el balcón del Cabildo nos aseguraba que con la democracia se come, se cura y se educa. Por suerte, aunque no lo explicitó, nos aseguró algo que era la más  grande conquista … con la democracia, nada más y nada menos, se vive.

Esa misma plaza se llenó poco tiempo después, para decirle a Barreiro, Rico y compañía que se dejaran de romper las pelotas. Que ya estábamos grandes para ver cómo unos pelotuditos jugaban juegos jodidos con juguetes peligrosos. Y comimos huevos de Pascua pensando que la casa estaba en orden.

La plaza se llenó varias veces más, pero más que nada para saludar triunfos deportivos en demagógicas recepciones presidenciales, o  para hacer sonar las cacerolas vacías.

Y ultimamente, para contraprestar el choripán y el vino entregado como pago.

Sueño con algún día ver mi plaza llena. No la de la pirámide, la fuente donde con dignidad se refrescaba el aluvión zoológico, las madres de los cojones bien puestos que todavía esperan  y las palomas del orto. Tal vez alguna más pequeña y suburbana, donde empecé a ser quien soy.

Y desde mi sitio, ver entusiasmado entre otros a Tommy, a Gustavo Scofano, a Luis, Fabi, Manu, Chirola, Pulga, el Ruso, Pablito, Tuco, el Indio Loco, Gabo, Toquiño; y también a Gabriela, María Eugenia, María Inés, Silvana, Paola, Marikena, la negra Analía y Mariana.

Creo que recién me animaré a decír que estamos ganando.